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Consideraciones generales de la alimentación del
deportista
Lic. Héctor Ifrán Gadea
Agua y
Ejercicio Físico
El agua es un componente esencial en un organismo humano, un
elemento fundamental
para
la vida. Sin ella muchas funciones corporales no pueden
realizarse correctamente. El 60% - 70% del peso corporal en
hombres es agua, mientras que en las mujeres oscila entre el 50%
y el 60%.
Es esencial en muchas funciones del cuerpo como las
intracelulares.
Mantiene la temperatura corporal (cuando aumenta, sudamos).
Optimiza las funciones cardiovasculares (corazón, arterias,
venas y capilares).
Ayuda a la absorción de los alimentos.
Como hemos mencionado, para un correcto funcionamiento del
organismo es importante tomar unos dos litros diarios de agua
fresca diariamente, si en un comienzo no se llega a estos
valores no debemos desesperar ya que hay que acostumbrarse a
esta nueva ingesta. Si colocamos una botella con dos litros de
agua en la heladera y bebemos durante el día, sólo de ella,
comprobaremos en forma certera la cantidad diaria ingerida.
Debemos recordar que los alimentos como la leche tiene una gran
proporción de agua, al tomar leche la incorporamos.
Al realizar ejercicio físico la cantidad de agua que necesitamos
aumenta en gran medida y más aún en un día caluroso. El mismo
produce un aumento significativo de la temperatura corporal
teniendo una estricta proporcionalidad con la intensidad del
ejercicio.
Para mantener la temperatura corporal el cuerpo se vale de
muchas maneras: radiación, convección y evaporación. La
radiación depende de la diferencia de la temperatura del
individuo y del entorno. El calor se pierde hacia donde existe
un gradiente de temperatura negativo. El cuerpo pierde calor por
convección con el ambiente, mientras más aire frío circule, más
calor disipamos. Sin embargo es por evaporación dónde se
registran las mayores pérdidas del mismo.
Es pues sin duda la evaporación la forma más eficaz que el
organismo tiene para disipar el calor.
Debemos recordar que el agua tarda entre 20 a 30 minutos para
distribuirse en el organismo, la sed no es una medida correcta
para conocer la falta de agua en él, siempre que sentimos sed es
porque ya estamos deshidratados.
En ambientes húmedos y calurosos, dónde la saturación del aire
por vapor de agua es muy alta, la evaporación, y por tanto la
refrigeración del organismo se produce con dificultad, en estas
condiciones las pérdidas de agua son aún mayores.
Diferentes estudios demuestran que deberíamos ingerir unos 750
cm3 de agua por hora. Recientemente se demostró que el promedio
tolerado es de unos 500 cm3 de agua por hora, lo que nos
demuestra que después de una actividad deportiva debemos
continuar con una correcta hidratación.
- No descuidar la cantidad de agua que ingerimos, más aún si
realizamos ejercicio.
- Realizar ejercicio con moderación en ambientes calurosos,
hidratarse-refrescarse constantemente.
- Tomar agua antes, durante y después del ejercicio (hasta 750
cm3).
- Debemos poner en práctica algunas medidas que ayudan a la
disipación del calor. Utilizar ropa clara, que permita la
pérdida por radiación, y amplia, que favorezca la pérdida por
convección.
Es importante
recordar que el fenómeno a prevenir en el ejercicio es la
deshidratación y que ésta se previene, en parte, con las pautas
prácticas mencionadas.
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el autor y la bibliografía
consultada. |
Bibliografía
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Wilmore, Jack H. , Costill David L. ,1998, "Fisiología
del esfuerzo y el deporte", 1º edición, Barcelona - España, Editorial: Paidotribo
-
McArdle, William D.; Katch, Frank I.; Katch, Victor L.;1990, "Fisiología del Ejercicio", 1º edición, Madrid -
España, Editorial Alianza. -
Brouns, Fred. 2001, "Necesidades
Nutricionales de los Atletas", 3º edición, Madrid -España, Editorial:
Paidotribo
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